Detección de fugas en tuberías de transporte

Detección de fugas en tuberías de transporte

La detección de fugas de agua en tuberías de transporte permite ahorrar gran cantidad de recursos

Una tubería de transporte es una tubería de gran diámetro. Está diseñada y fabricada para transportar grandes cantidades de líquidos a lo largo de una distancia importante. Ejemplos de tuberías de transporte pueden ser los oleoductos o gasoductos. También tuberías de alcantarillado o tuberías de agua destinada al riego. Aunque existen muchos más ejemplos.

La detección de fugas de agua en este tipo de tuberías de gran diámetro es muy complicada. Su tamaño es un hándicap importante ya que apenas se perciben los sonidos provocados por una fuga. Eso dificulta mucho las tareas al no ser perceptibles mediante localizadores de señal acústica. Son los más rápidos en este caso.

Otra de las pruebas que nos ayudarían mucho a localizar la fuga de agua sería someter la tubería a presiones de 16 bares, 25 bares y 30 bares. Cuando estas pruebas no son superadas nos enfrentamos a un problema muy serio. La razón es que se trata de pérdidas con volúmenes muy escasos. Pérdidas menores de 30 litros a la hora. Incluso pueden oscilar entre los 5 y 10 litros por hora. Una cifra minúscula que complica los trabajos en exceso.

Este tipo de fugas de agua no son perceptibles mediante pruebas acústicas. Se manifiestan en pequeños goteos, suficiente como para no pasar las pruebas de presión. Así determinamos la existencia de una fuga que no hemos encontrado todavía.

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Entonces… ¿Qué hacemos?

No podríamos empezar a excavar sin más por diferentes razones.

  1. Por razones de imagen de empresa
  2. Porque no es factible descubrir toda la tubería y presurizar. Esto movería toda la tubería como un látigo, causando grandes destrozos e, incluso, accidentes
  3. Por falta de tiempo debido a los contratos de entrega de la obra
  4. Porque la posibilidad de iniciar una excavación ya es inviable, debido a la existencia de tráficos, cultivos… en la superficie

Existe una única posibilidad ciertamente fiable y exacta: el uso de tecnologías no invasivas. Una tipología de innovación en la que trabajamos desde hace tiempo con unos resultados espectaculares.

El tiempo nos ha dado la razón

En el año 2004 no hubiéramos sido capaces de determinar una solución a un caso como este. Habríamos dicho que no se podía hacer nada ya que la tecnología no ofrecía ningún sistema capaz de solucionar un caso como este.

Así que decidimos recorrer el camino más difícil, pero nunca nos gustó la palabra no. Así que decidimos investigar, diseñar, crear, probar y desarrollar nuestras propias tecnologías. Unas tecnologías nuevas que nos permitieran encontrar una herramienta que solucionara este tipo de problemas tan complejos que antes ni siquiera se abordaban con profesionalidad.

No vamos a negarlo, lo más estimulante de este proceso en aquellos primeros días de I+D+i era escuchar a la competencia. Eso es imposible, decían. No existe ningún equipo que pueda detectar y localizar ese tipo de fugas.

Comenzamos con la puesta a punto y mejora de cualquier equipo basado en el registro de sonido, como por ejemplo los geófonos y correladores. La conclusión, después de meses de trabajo, fue que ese camino no nos llevaba hasta donde queríamos llegar. Todos los fabricantes han desarrollado precisamente eso: el aumento de la sensibilidad de escucha, más filtros, mejores condiciones y fiabilidad en los resultados, pero lo cierto es que si no se produce un ruido perceptible estas herramientas dejan de tener sentido. Sin un sonido que amplificar, no hay nada que hacer.

Una vez invitamos a un científico sueco, consciente de la limitación de las señales acústicas. Llevaba a cabo una investigación para ralentizar los sonidos y así escucharlos en frecuencias más bajas, permitiendo la escucha de las fugas de agua a una mayor distancia.

Durante dos semanas trabajamos en un escenario de tuberías de gran diámetro, en condiciones de baja presión, con materiales no metálicos y por debajo del nivel freático. Dos semanas de mediciones y análisis que nos llevaron a la misma conclusión: si la fuga no produce un ruido perceptible, no podemos localizarla escuchando.

A partir de ahí, centramos nuestras investigaciones en el desarrollo de tecnologías no invasivas y en el desarrollo de software específico, tal y como hemos contado en otras ocasiones.

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